sábado, 25 de enero de 2014

Desde las Ramblas

“… acababa de tejer una pieza de algodón rojo y azul. No trabajaba en él, sino que miraba por la ventana. Su espíritu oscilaba sobre una delgada cresta de la que podía caer en cualquier momento, bien en el éxtasis ante la sensación nueva de la primavera en el aire, y de su propia belleza lozana… “


Cuentos Reunidos (Peter y Rosa)                     Isak Dinesen





El cóctel que conforman el café y el fétido aliento premenstrual, rebosa por el borde de la taza al final de cada sorbo y no es el perfume ideal con el que comenzar un sábado tranquilo, pero es lo que hay, y sin el primer café de la mañana no soy casi nadie aparte de un cuerpo parado en mitad de la cocina.

“Fly me to the moon
Let me play among the stars
Let me see what spring is like
On a Jupiter and mars”*

Esperando que la primavera aparezca a finales de noviembre y que la luna llena no tape con su luz las estrellas, como cuando de niña en aquella cama provisional en medio del comedor; en aquellas noches de infancia, pedía que no volvieran a reflejarse jamás en el techo las sombras de las Ramblas.

Y como en los momentos que me asaltaban los temores, llegaba desde lo mas escondido del terror el duende que me trasportaba hasta la luna, desde allí me sentía segura y afortunada. Como en aquellos momentos ahora no quiero encontrarme con ningún reflejo que tamice la luz de la mañana.

“In other words, hold my hand
In other words, baby, kiss me”*

Ahora después de una noche un tanto cotidiana, sin grandes estridencias en lo que se puede predecir un sábado poco estrepitoso, me encuentro aquí saliendo de la cocina hacia el salón con una taza de café a medio empezar.

Me deprime encontrarme con el salón sin recoger con los restos de la cena, platos, vasos y botellas esparcidos sobre la mesa, sin tener una mano que me sujete de la cintura y como quien susurra una canción, me dijese de apurar el café para volver a la cama a comenzar el fin de semana de un modo mas estentóreo, aunque eso implicase escandalizar a los niños de los vecinos que a estas horas estarán tomando el desayuno en el salón de su casa.

“Fill my heart with song
and let me sing for ever more
you are all I long for
all I worship and adore”*

Sin embargo vuelve a aparecer el desorden, como en los primeros años de mi infancia; los recuerdos como si fuesen laberintos, cuando llegaba a casa por la tarde de la escuela, había veces que la puerta estaba cerrada con pestillo, llamaba al timbre y mamá tardaba demasiado en abrir, normalmente despeinada y con bata, tras ella siempre algún señor que no conocía y que jamás volvería a ver. Cuando esto ocurría, mi sonrisa se desordenaba, no se muy bien porqué pero siempre me entraban ganas de llorar, aunque mamá me abrazase dulce, fuerte y besándome en la cara me preguntara donde estaban mis hermanos.

“In other words, please be true
In other words, I love you”*

Inspiro y aparece la Lucía madura y segura absorbiendo en mi memoria el olor a azahar de la primavera Sevillana, la adolescente predecesora de la mujer que soy, de la que mañana vomitará al mundo algún que otro improperio increpando a la fortuna por no aparecer antes en mi vida, no siendo válido el consuelo de la fe hipócrita del “nunca es tarde si la dicha es buena”, no me apacigua ni consuela saberme ahora realizada, cuando mirando hacia atrás, en mis primeros pasos veo huellas poco nítidas hundirse en lo mas sórdido de la vida de una ciudad portuaria.

“Fill my heart with song
and let me sing for ever more
you are all I long for
all I worship and adore”
*

Trombones, trompetas con sordina y acordes de piano no fueron anoche suficiente para invitar a Pablo y compartir la luna llena desde la almohada de mi cama. Cuando estamos juntos nos reímos como enanos intentando saltar de un paso tres escalones a la patita coja, me hace sentir segura y firme, a su lado el pulso de las cosas se acompasa con la armonía de los años; pero la edad me hace desear amanecer acompañada después de una noche de sexo y ritmo, pero Pablo entraba a las cinco de guardia.

Vuelvo a la cocina a calentar el café en el micro-ondas, sin darme cuenta se me ha enfriado mientras recordaba tarareando la última canción que bailamos anoche entre besos y manos raudas y atrevidas

“In other words, please be true
In other words, I love you
I love … you”*

mientras veo sentada como gira el plato de cristal, encuentro sobre la mesa el manuscrito que tengo que leer para recomendar o no a la editorial la idoneidad del libreto para ser publicado, “Desde las Ramblas”, timbra el aparato dando por concluido el calentamiento del café; abro el libro, mecanografiado a doble espacio y mientras vuelvo a tomar la taza entre mis manos leo

El cóctel que conforman el café y el fétido aliento premenstrual, rebosa por el borde de la taza al final de cada sorbo…




* “Fly me to the moon”                                        Frank Sinatra (Se recomienda escucharla mientras se lee el relato)




Llévame a la luna
déjame jugar entre las estrellas
déjame ver como es la primavera 
en Júpiter y Marte 

En otras palabras, sujeta mi mano 
En otras palabras, cariño, bésame 

Llena mi corazón con canciones 
déjame cantar para siempre 
tu eres todo lo que deseo 
todo lo que admiro y adoro 

En otras palabras, por favor se sincera 
En otras palabras, te quiero 

Llena mi corazón con canciones 
déjame cantar para siempre 
tu eres todo lo que deseo 
todo lo que admiro y adoro 

En otras palabras, por favor se sincera 
En otras palabras, en otras palabras 
Te quie...ro”

martes, 1 de enero de 2013

Alka-Seltzer

FELIZ AÑO NUEVO

la frase mas usada durante las primeras horas del día de hoy


Después de mas de dos años de desencuentro, al despertarme esta mañana a una hora poco determinada, lo primero que se me ha venido a la mente ha sido la caja azul de los Alka-Seltzer. Estaban en el lugar donde se esperaba que estuvieran. Dos pastillas en un poco de agua, y el estado catatónico tras algunas botellas de cava durante la noche en una boardilla  y de acostarme a horas exageradas, han hecho que mi cabeza dejase de transitar por un campo pisoteado por elefantes.

He vuelto a la cama y como buen primer día de año que se precie, tras repasar rápidamente mi situación; no fumo, los gimnasios no son un lugar de culto, la piscina me da algo de pereza además de no estar muy seguro de flotar; pues eso, tras repasar la situación, ha llegado el momento de los propósitos y no se porque se me ha venido a la mente una frase, que se que dice un tipo que me cae como el culo, "la vida se compone de follar y pasteles; y si ha de faltar algo que sean los pasteles" ... Pues a pesar de poder llegar a ser promiscuo, me he hecho el firme propósito de abandonar los dulces.




domingo, 5 de junio de 2011

IT´S WONDERFUL

“Lo cierto es que me he sentido tan bien durante tantos años que estoy por creer que me he acostumbrado de tal manera a ello que ya no lo noto.

A lo que replicó lord Warburton:

- Ese es el inconveniente del bienestar: que únicamente lo notamos cuando nos sentimos mal”

Henry James “Retrato de una dama”

Aun sabiendo que en esta época del año son habituales las tormentas, me ha sorprendido un aguacero mientras volvía a casa caminando.

Al encender la luz de la entrada, además de estar empapada hasta la goma de las bragas, me ha recibido la soledad reflejada en una cascada de motas de polvo descendiendo por los hazes de luz reflejados en la tulipa de color verde. Suspendidos en el aire, resistiéndose a caer, contemplo las minúsculas partículas agarrarse a la luz resistiéndose y trepando, suspendidas sin rozarse entre ellas.

Las observo quieta, sin atreverme a pasar por no interrumpir la danza que bailan en el silencio de mi soledad, casi sin respirar, pegándome a la puerta del armario y con la esperanza de que no noten mi presencia, cruzo los dos metros que separan la puerta de la calle de la cocina tentada de apagar la luz y concluir con ese universo finito de partículas que únicamente sobrevive gracias a la bombilla incandescente.

Dejo encendida la luz permitiendo que las motas de polvo rompan mi soledad y entro directamente al tendedero para quitarme la ropa empapada y no mojar el suelo, pues no me apetece tener que pasar la fregona.

Los zapatos junto al botellero, los vaqueros y la camiseta en la bolsa de la ropa de color y la ropa interior en el cesto de mimbre. En la calle ha cesado de llover y de nuevo el Sol comienza a colarse entre las nubes, el suelo de la acera empieza a secarse, ha hecho demasiado calor y la tormenta no ha sido lo suficientemente duradera para enfriarlo.

Dejo la bolsa con las pilas que he comprado en el “chino” de abajo encima de la mesa y abro una botella de vino, tomo un trago y enciendo un cigarro que acabo de recuperar de los vaqueros empapados.

Unas galletitas saladas, otro sorbo de vino y enciendo la televisión de la cocina, una bocanada de humo y otro trago…

Via, via, vieni via di qui,

niente più ti lega a questi luoghi,

neanche questi fiori azzurri… *

… aparece un tipo sentado al piano que como el traqueteo del tren recorre acordes acompañado de un bajo, ritmo monótono, vivaz, ágil y continuo; una galletita en forma de pez y una ultima bocanada antes de apagar el cigarro bajo el grifo del fregadero, otro buche de vino y comienzo a moverme al ritmo de la música …

via, via, neache questo tempo grigio

pieno di musiche e di uomini che ti son piaciuti,

It’s wonderful, it’s wonderful, it’s wonderful

good luck my babe, it’s wonderful,

it’s wonderful, it’s wonderful, I dream of you…

chips, chips, du-du-du-du-du *

Girando lentamente como el derviche de aquel viaje, entro en calor y siento como mi cuerpo se suspende y cuelga, me dejo acompañar de la música y bailar acompañada de la copa de vino; desnuda y descalza, sin mover los pies, con la cabeza inclinada hacia atrás, contoneándome, oscilando desde los hombros por la cintura hasta las caderas.

Via, via, vieni via con me

entra in questo amore buio,

non perderti per niente al mondo…

via, via, non perderti per niente al mondo

lo spettacolo d’ arte varia di uno innamorato di te,

It’s wonderful, it’s wonderful, it’s wonderful

good luck my babe, it’s wonderful,

it’s wonderful, it’s wonderful, I dream of you…

chips, chips, du-du-du-du-du *

Decido irme a la cama, dejar que la voz grave del tipo del piano me acompañe, apagar el universo de motas de polvo y cambiar las pilas a mi “Ricardo”, tendré que perdonarle que anoche me abandonara en lo mejor de nuestro amor mecánico.

Via, via, vieni via con me,

entra in questo amore buio pieno di uomini

via, via, entra e fatti un bagno caldo

c’è un accappatoio azzurro,

fuori piove un mondo freddo,

It’s wonderful, it’s wonderful, it’s wonderful

good luck my babe, it’s wonderful,

it’s wonderful, it’s wonderful, I dream of you…

chips, chips, du-du-du-du-du *

* Paolo Conte Via con me

domingo, 8 de mayo de 2011

GOD IS FUCKED

"En la vida no hay verdaderamente cosa pequeña ni grande. Todas las cosas son del mismo valor y del mismo tamaño"

Oscar Wilde "De profundis"

( Se recomienda escuchar "catorce vidas son dos gatos" de Fito mientras se lee)



Tu primer año de colegio me pasé los recreos junto a la verja verde que separaba el patio de los mayores del de los pequeños. Mama nos bajaba un donuts y un vaso de Cola Cao a los tres, Paco lo engullía para irse a jugar con los de su clase, mientras Mama le gritaba que se abrochara el anorak.

Cuanto se gritó diciendo nada
no pudimos ver con tanta luz
yo buscando el cielo en tu mirada
y nunca sabré lo que encontraste tú *

Aun iba con pantalones cortos en invierno y las piernas se llenaban de cabritillas por el frío, me quedaba todo el recreo, hasta que tocaban el silbato, junto a la verja verde hablando con Angelín, al tanto de como jugabas con su hermano.

Que te traigan flores las mañanas
que no pases noches sin dormir
que el sueño se pose en tus pestañas
que uno de esos sueños, me sueñe a mi *

Ha vuelto a llover de madrugada, tu mirada sigue sin encontrarme y como entonces, ahora te espero junto a la barandilla de la cama, con la falsa ilusión que no tengas frío y no te sientas solo.

Detrás del viento, un huracán
se fue formando en la cabeza
cuando te cansas de sufrir, siempre me dejas *

No me canso de ir recogiendo pedacitos de papel esperando completar en algún instante el folio que nos permita descubrir el mapa de la vía en la pared de granito.

Mi corazón es de cristal
no guardo nada que no veas
sólo un pequeño resplandor en nuestra hoguera *

He decidido dejar todas las lágrimas para la Magdalena, pues para eso pasó a la historia por follarse al hijo de un dios.

Mi canción que nace del fracaso
es solo una piel sobre la piel
algo que se besa y sabe amargo,
es mi boca seca y nada que beber. *

Antes de entrar en casa me limpio los zapatos en el felpudo de la puerta y se que al menos con Enrique podré gritar "Hasta la victoria, siempre" aunque me llame zoquete.

Si te cabe el cielo en un abrazo
siempre habrá una estrella para ti
si 14 vidas son dos gatos
aún queda mucho por vivir *

Al apagar el cigarro en el cenicero y coger el caballito de tequila me siento como Lisa Simpson robándole el solo de saxo al puto Fito en su canción.


* Catorce vidas son dos gatos "fito & fitipaldis"

lunes, 10 de enero de 2011

VA POR TI


Llevo lo que duran dos botellas de “fontvella” llorando y no se muy bien porque, no se si de rabia, de pena o si es de impotencia; pero no estoy dispuesto a dejar de escribir.

Cabrón cuanto te quiero, llevo semanas preguntándome y ni siquiera he sabido en este tiempo que interrogante despejar.

“ Eh! Buscando en lo que fuimos
Un que será de ti” *

Se empaña la pluma, los sellos se reblandecen y te puedo asegurar que quien sepa de nuestras vidas, con estas letras, se va a pegar una llantina de mil demonios.

Nos seguimos perdiendo en cosas absurdas, en las que creemos que nos va la vida; una tarde de lluvia cuando pensábamos ir a caminar, un coche demasiado lento por la M-30, dos minutos más o menos en la media hora estipulada de visita. Y digo yo “donde coño” esta tu sonrisa, esa que me regalabas, la que te acompañaba todos los días del pasado agosto cuando venias a verme después de operarme, y joder ahora, ahora, ahora no se como buscarla, aunque el recuerdo me hace sonreír cada noche cuando me acuesto y la recuerdo, y me atormento en una pregunta que se sin respuesta, ¿Dónde cojones la has llevado?

Carlitos yo no puedo cantarte ninguna de Fito, simplemente porque no me se las letras y porque desde la 708, con vistas a “torre-espacio” quizás pusieras cara de… ojala Carlos, “Tío”, ojala que algún día te la cante y nos descojonáramos juntos.

Cualquiera que lea esto pensara que Durruti está en horas baja, y no, no es así, estoy en mi época gris o en creación impresionista, ¡que coño, hoy no se trata de conjugar el verbo perfecto, ni de encadenar cinco o seis sinónimos seguidos para describir un “algo”!.

Hoy simplemente se trata de regalarte un sello, mi sello, para que hagas de él y con él, lo que quieras; y para dedicarte una canción, una de Fito.

¡Va por ti HERMANO!

"Puede que sea esta la canción
la que nunca te escribí
tal vez te alegre el corazón
no hay más motivo ni razón,
que me acordé de ti.

Eh! buscando en lo que fuimos
un que será de ti.
Yo me fui, no sé hacia dónde
sólo sé que me perdí
Yo me fui, no sé hacia dónde
y yo solo me perdí
Hay un niño que se esconde
siempre detrás de mí

Todo cambia y sigue igual
y aunque siempre es diferente, siempre el mismo mar
Todo cambia y sigue igual
y la vida te dará los besos que tú puedas dar.

Todo y nada que explicar
¿quién conoce de este cuento más de la mitad?
Soy mentira y soy verdad
Un reflejo vive preso dentro de un cristal.

Todas las cosas que soñé
todas las noches sin dormir
todos los versos que enseñé
y cada frase que escondí
y yo jamás te olvidaré
Tú acuérdate también de mí
nunca se para de crecer
nunca se deja de morir." *



P.D. ¿y de que cojones se supone que se ríe la Gioconda esta?



* "Me acorde de ti" Fito & Fitipaldis

domingo, 26 de diciembre de 2010

AUN NO ES EL MOMENTO

“Todo el mundo elogia la victoria en la batalla, pero lo verdaderamente deseable es poder ver el mundo de lo sutil y darte cuenta del mundo de lo oculto, hasta el punto de ser capaz de alcanzar la victoria donde no existe forma.

No se requiere mucha fuerza para levantar un cabello, no es necesario tener una vista aguda para ver el sol y la luna, ni se necesita mucho oído para escuchar el retumbar del trueno”



Sun Tzu EL ARTE DE LA GUERRA

Al salir del ascensor vuelve a surgir un universo tosco, de gruesos olores y simples imágenes; un cartel indicando la frontera roja de la Unidad de Cuidados Intensivos, como si fuese posible olvidar en algún instante donde te encuentras de escalada durante los últimos días.

Se me viene a la mente la fotografía que Mama tiene colgada en la pared, donde estas suspendido de tus manos en una roca de granito, en una postura imposible, sujetándote a la pared, con el torso desnudo, apoyándote en un pie, viviendo al borde, acostumbrado a situaciones de riesgo, donde un pequeño desfallecimiento es sinónimo de hostia.

Se cierran las puertas de hierro y a la izquierda continua colgado del techo el cartel azul con caracteres grises, que informan del número de las habitaciones.

Los pocos que aguardan a que se abran las puertas, giran al unísono la cabeza para ver quien llega, y todos en un movimiento acorde retoman la conversación o el silencio roto por el recién llegado.

No me preguntes porque, pero he ido al cementerio esta mañana, necesitaba estar acompañado por el gélido silencio de la mañana soleada, desahogarme, solicitar justicia y advertir a cualquiera de todos los Dioses que se la tengo jurada.

Hace casi un mes y resistes, ahora detrás de la ventana del Circulo veo transitar la cuidad en una mañana bajo cero y me caliento las manos con la taza de café. Discurren los paso, los alientos vaporosos, el frotar de las manos en busca de calor; sonrisas y gestos serios, hay de todo. El tiempo transcurre entre gestos insignificantes, intento buscar un resultado que me satisfaga, pasan los minutos, las horas, los días y seguimos saboreando la incertidumbre, busco una mirada donde apoyarme y siempre la encuentro, pero nadie canta la tarara en voz alta para tranquilizarnos, joder Carlitos, quiero la tuya, no la de la familia ni la de los muchos amigos tuyos que he conocido durante estos días.

Todo tiende a normalizarse, a ser cotidiano, incluso los pitidos de todos los artilugios de la UCI, Madrid continua su transito diario mientras los putos “guiris” desenfundan sus cámara digitales inmortalizando … ¿EL QUE?, nadie lo sabe, pero se inmortaliza el futuro mediante las imágenes del presente, pues el futuro sin el "hoy" no es nada.

No es odio ni envidia, realmente es un sentimiento difícil de explicar, cuando veo transitar miradas, sonrisas y manos frotándose en busca de calor; pero sabes una cosa, Carlitos, durante estos últimos días me he dado cuenta que es un honor ser tu hermano.

domingo, 31 de octubre de 2010

ANUBIS HEAVEN

“¿Qué otra cosa esperas que surja de los territorios del sueño? … Son prácticamente los mismos que los de la muerte.”


"El palacio de los sueños " Ismail Kadaré


Tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, ya ha pasado un minuto.

Tictac, y un segundo, tictac, y otro, mientras Anubis vigila colgado de un fondo azul la aparición de una canción, tictac, ya van cinco; espera el Chacal que tenga un sueño para devorarlo y convertirlo en razón, tictac, tictac, y pasa el tiempo y no suena la canción, tictac, pero si sueño, y del sueño revivo, tictac, ya son tres años, tictac y un segundo, tictac; y tu mirada sobre Manhattan no me hace daño, tictac.

No tengo los ojos cerrados, tictac, mientras hago el amor prefiero tenerlos abiertos, tictac, no se si sueño, tictac, tictac, pero de la sonrisa y del tacto de tu piel resurges, tictac, porque ahora intuyo de donde sopla la muerte y te aseguro que no es vecina de mis sueños, tictac, retrocedo, tictac, han pasado apenas cinco horas de estar juntos, tictac, y está mojado el suelo, Anubis se relame el hocico, tictac, y del reflejo del neón sobre el asfalto húmedo, because I´ll always be yours, forever; and tomorrow Manhattan will be our.

Tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac, tictac.

Y ahora dentro de un rato voy, y me despierto.

Buenos días, tictac.

domingo, 25 de julio de 2010

Maldito Chaman


Hotel room Edward Hooper
Maldito chaman, llevo recorriendo la kingsize durante horas y no encuentro el sueño, aparecen bostezos, fumo un cigarro y me acuesto, así en una noria continua y llega el momento que no hay corderitos que contar. Vuelvo a la cama y siento la sensación de Crusoe antes de que arribara Viernes a la isla.

Me dan las siete sentado frente a la ventana y aún una luz en la azotea de un edificio lejano manda mensajes en Morse, antes de que la primera luz del día sobre el bosque de Chapultepec la haga desaparecer.

Huevos ahogados en salsa de chipotle, frijoles y tocino, dos vasos de jugo de naranja, café con crema y un cestillo de panecillos.

Examino adormecido el arte que tiene el mexicano en el desayuno y me quedo embobado observándoles. Es un “don”, algo genético, cultural; disfrutan el desayuno ojeando el diario, conversan, mueven la comida colocándola en el plato, tomándose el tiempo adecuado y necesario para preparar el siguiente mordisco, afinando el ritmo exacto entre la palabra y el bocado.

Eligen perfectamente las distintas cosas en el plato y las miman, haciendo del desayuno el momento más agradable del día.

Consigo dormir apenas dos horas antes de disfrutar de una ducha de las que hacen historia, disfruto el agua hasta que los dedos se arrugan.

Comemos en el Hooter, sobre Insurgentes sur, a unas cuadras de donde tendremos la junta por la tarde. Sin comentarios sobre las meseras y menos mal que las chelas sofocan los efectos de la salsa Chernobil que acompaña las alitas.

Durante la junta descarga el aguacero sobre DF, que ha dejado las calzadas anegadas, truenos que incluso a Tlaloc hacen guarecerse.

Los carros hacen saltar los charcos en el asfalto; entre pasos elevados y el ordenado caos de cruces y semáforos transitamos tras una caravana de colectivos de parada continua, asombrado con la técnica desarrollada por los defeños para subir y bajar en marcha, sin sufrir ningún percance. Da igual la edad o el sexo, el numero de pasajeros; suben y bajan al camión sin que este llegue a detenerse totalmente.

Casas coloniales que en su día habitaran Frida Kahlo, León Trotski o Diego Rivera en Coyoacan, donde parece que se esté en otra ciudad, casas de estilo colonial con fachadas de colores que sobreviven al asfalto.

Paseamos por la plaza del Centenario, con el suelo aun mojado, arriates con árboles y aligustre, rodeados de bancos de hierro forjado donde un chavo afina la guitarra o una pareja mece un carrito.

Ojeo la carta, jamás supuse que podían existir tantos tipos de mezcal; al preguntar al capitán para que me recomendara, este me descubre una cultura mezcalera inimaginable de los distintos tipos de licores destilados en función del tipo de planta, de las mas pequeñas y agrupadas, las que crecen entre las rocas y otras de hoja mas abierta.

Sentado en la terraza del “Corazón del Maguey” el mesero me trae un platillo de chapulines, aguacate y tortas, descubriéndome de nuevo los olores y sabores específicos del mezcal que me sirve.

México vive en las plazas y calles, haciéndose una tarea difícil describir todas y cada una de las vidas que franquean la plaza, permanecen, hablan, saludan y abrazan, pues México abraza dulce en cada espacio.

La vela centellea y hace resplandecer el mezcal proyectándo sobre la madera de la mesa una luz dorada.

Anochece en Coyoacan y comienza a relampaguear, apuro la bebida y pido la cuenta.

miércoles, 21 de julio de 2010

DIA 1

“Aquel encuentro extraordinario y fascinante fue a la vez una gran lección de humildad. Sí, el mundo enseña humildad, pues regresé de aquel viaje con el sentimiento de vergüenza por mi falta de conocimientos, por la insuficiencia de mis lecturas, por mi ignorancia.

Aprendí que una cultura distinta no nos desvela sus secretos tan solo porque así se lo ordenásemos, y que antes de encontrarnos con ella era necesario pasar una larga y sólida preparación”

VIAJES CON HERODOTO Ryszard Kapuscinski

De nuevo todo comienza retrasando siete horas el reloj nada mas pasar el control de pasaportes, buscar la puerta de embarque y remover en la mochila añejos recuerdos.

Esperan doce horas de vuelo y una bandeja de raviolis rellenos y ensalada; sincronizando la estrechez de los asientos con el compañero de viaje al final conseguimos no mancharnos atacando la bandeja los dos a la vez, no hace falta ni mirarnos a los ojos para poder terminar de comer limpios.

Salvo un tramo con fuertes turbulencias todo transcurre de ordinario, libros, música, paseos y estiramientos en el pasillo y un par de whiskys con hielo.

El avión se aproxima al aeropuerto y la ciudad se ve mojada, las montañas cercanas aparecen con un velo de nubes blancas y los carros malviven en un Periférico continuamente retenido.



Tres almohadones de plumas y una cama Kingsize emiten una llamada hipnotizante después de soportar además una hora en el control de inmigración y todo para que el pinche funcionario rompiera el acuerdo tácito y pusiera el sello de llegada en una hoja del pasaporte ya usada.

Increíblemente Periférico y Reforma estaban prácticamente despejados y según dejo la maleta en la habitación aún saboreo la negra modelo refrescándome el paladar del sabor a chile poblano que de guarnición acompaña al bife de chorizo del “cambalache” en Polanco.

Las pálidas luces y la tormenta hacen que el concreto en los edificios reluzca como si de cristal se tratase. Es domingo por la noche y la ciudad se recoge en sus íntimos aposentos.

Una ducha, dos cigarros y desde la planta 23 el Distrito Federal late adormecido bajo las bombillas de oro viejo que la ocultan.

domingo, 6 de junio de 2010

SIMILITUDES

“¡Guardad en secreto vuestras palabras divulgadas!

Él conoce perfectamente lo que encierran los pechos.”

Corán Sura 67


Sobre la alfombra raída por el tiempo una mesa con incrustaciones de cristales de colores y bajorrelieves de caracolas y avestruces. Un vaso con rastros de té seco, un incensario de arena con forma de pájaro, unas hojas de hierbabuena acartonada y poca luz en la cueva donde el derviche gira sin moverse con los brazos ligeramente levantados y la cabeza casi apoyada en el hombro derecho, queriéndose unir a un dios inexistente con el que nunca podrá recitar palabras y frases consagradas.

Y como la bailarina de la caja de música que mi hermana siempre quiso tener, comienza la danza levantando las manos sobre la cabeza tocada por un gorro de felpa, girando sobre el vuelo del faldón blanco que cubre sus piernas.
Recostado contra la pared se me duermen las piernas mientras le contemplo, colgado en el tabique de enfrente un cuadro con cristal de un Sha sentado en un trono de piedras preciosas, Fatih Ali Sha el de las manos de frágiles dedos y larga barba negra, que cubre el rostro de delicada mirada abierta.

Un portalámparas de bronce y un pergamino con un verso del poeta Hafiz escrito para la preferida del sultán omeya:

في العينين والجبين من ثقتي أنا أحب قلبي وروحي.تعال ، تعال وانظر الإطار انحني اجلالا واكبارا*




Termina el baile y se sienta junto a mí, compartiendo un sorbo de agua fresca de la cantimplora de barro cocido que lleva colgada a la cintura.



Acaba de meterse el sol tras la explanada, sentado en un bordillo de cemento me fumo un cigarro de “maría”, hace demasiado calor para un tequila sin cerveza y frente a mi, miles de personas, demasiadas espaldas y culos saltando, demasiadas tetas revolconas, ¡como para acercarme al escenario, abrirme paso entre tanto sobaco y culo destilando cerveza caliente!, prefiero quedarme atrás, mirando pasar a un tipo con tres cordones de oro, de distintos calibres colgados del cuello, gafas negras de sol con cristales descomunales y patillas anchas; moreno de cabello, un poco de melena y los laterales sobre las orejas rapados al uno; camiseta lorzera de tirantes, de color azul y finas rayas blancas, pantalón corto y chanclas de dedo; en la mano derecha dos anillos y en la muñeca una esclava de oro blanco.

Acaba de meterse el sol, trompeta, trombón y timbales ¡menos mal no son los Chichos!, un ritmo de continuo temblor

“Ven y critícame
Yo soy así
Así nací
Yo soy así
Pues porque sí…
… me gusta ver la televisión
Mientras me toco los güevos
Siempre sufro de insomnio
Le tengo miedo al matrimonio
Antes de casarme
Prefiero pelear con veinte demonios
Morir de sobredosis
Tirarme a diez parapléjicas
Ven y critícame” **



Una escribanía de madera de nogal, taraceas de hueso y madreperla, con arabescos, flores y dibujos con la estrella de David.

El derviche sigue sentado a mi lado con el faldón desplegado por encima de los cojines y almohadones sobre los que nos recostamos, los incensarios humean desinfectando el aire y las moscas sobrevuelan sin descanso narices, parpados y labios.

Hace un calor pesado incluso en la penumbra de la cueva y el sol continúa garabateando dibujos con el polvo del aire.



“One image … one voice … The last girl on Earth”

Como en una fundición, perlas de fuego caen del cielo sobre el escenario y la estridente guitarra eléctrica acompasa los movimientos de dos interminables piernas desnudas, coronadas por una cabeza con panocha colorada.

Ya es completamente de noche y me duele el culo en el bordillo, una hormiga se mueve entre mis zapatos, me dan ganas de pisarla, no me contengo.

Un arpegio chillón y estrepitoso sale del mástil de la guitarra, tocado por uno dedos de uñas pintadas de negro.

“You had my heart.
And we'll never be world apart.
They be in magazines.
But you'll still be my star.
Baby, cause in the dark.
You can see shiny cars.
And that's when you need me there.
With you I'll always share.
Because..” ***



Desde la puerta de la cueva en la ladera de la loma, se ve un camino serpenteante entre piedras y arena, todo del mismo color, Alá se olvido de los colores en esta tierra.

Sin apelmazarse pero sin interrumpirse, por el camino a la Kasba de la Meca transitan los peregrinos, en la misma dirección y con el mismo “sinsentido”, portando lo poco o lo mucho que necesitan para el viaje.

Entro en la cueva y el derviche continúa canturreando las mismas frases perdidas sin sentido.

Sobre la mesa una concha con versos del Corán grabados con nácar y un astrolabio de bronce que tomo y guardo en la mochila, quizás con el uso aprenda a buscar el rumbo. Salgo a la puerta y en el camino justo bajo mis pies una mujer con velo negro sobre la cabeza tira de un burro.



Son casi las doce y Cenicienta no ha venido a la explanada, el escenario está vacío y ochenta mil culos sudorosos y tetas revolconas permanecen de pie esperando que aparezca la estrella.

Palpo la mochila, aseguro el astrolabio, esto no se aguanta ni con litros de absenta, me voy a casa, me asusta estar rodeado de tanto burka.


*“A los ojos y frente de mi amada he confiado mi corazón y mi alma.
¡Ven, ven y contempla el arco y la ventana!

**Calle 13 “ven y critícame”

*** Tuviste mi corazón
Nunca jamás seremos mundos separados
Estarás en las revistas
Pero tu seguirás siendo mi estrella
Baby porque en la oscuridad
No podrás ver coches brillantes
Ahí es cuando tu me necesitas
Contigo siempre compartiré
Porque... Rihanna “umbrella”

jueves, 29 de abril de 2010

¡¡¡¡¡TE QUIERO ATLETI!!!!


Atleti, Atleti, Atlético de Madrid,
Atleti, Atleti, Atlético de Madrid,
Jugando, ganando, peleas como el mejor,
porque siempre la afición,
se estremece con pasión,
cuando quedas entre todos campeón,
y se ve frente al balón,
un equipo de verdad,
que esta tarde de ambiente llenará.

MUTISMO

“Un perro muerto es más silencioso que una casa en una llanura, que una silla en una habitación vacía”

PER PETTERSON “Yo maldigo el río del tiempo”


¿Desde cuando están indiferentes y desidiosos, inmóviles, con la mirada perdida en ningún sitio, inconcreta y borrosa por unas cataratas rocosas? Salpicados de motitas negras, estáticos, plantados en la repisa, los búhos parecen interrogarme, traspasando su única función meramente decorativa y se toman por su cuenta el derecho de encuestarme sobre mi existencia.

A mis casi cincuenta, cuando ya he aceptado el papel que otros me han asignado, cuando he aprendido a escuchar la música que otros tocan y los segundos planos son los salones por donde transito y me desenvuelvo; ahora, en la mitad de mi vida descubro que me gusta cruzar miradas, repletas de lujuria, con hombres a los que antes no habría prestado atención por el temor a descubrir que no produzco deseo.

Y en el silencio me hallo en otros universos, aprendiendo a quitarme el sentimiento de culpabilidad, cuando él me acaricia y yo no le respondo, pues prefiero rememorar los besos del otro distinto al que me comprometí hasta la muerte.

El autobús intenta devolverme a la repisa y me resisto a que la cabeza vuelva a obedecerme. Siento la piel, mis labios, las piernas, porque el mundo es algo distinto a la estantería plagada de libros y atestada de figuritas, ornatos y composturas, porque no admito que “la humedad es algo que se seca y se olvida”

sábado, 10 de abril de 2010

EXPUESTOS

“Baldabiou siguió escuchando, en silencio, hasta el final, hasta el tren de Eberfeld.

No pensaba en nada.

Le hizo daño, al final, como Herve Joncour decía en voz baja.

- Ni siquiera llegue a oír nunca su voz.

Y al cabo de un momento. En voz baja.

- Morir de nostalgia por algo que no vivirás nunca.

Recorrieron el parque uno junto al otro. Lo único que Baldabiou dijo, fue

- Pero ¿Por qué diablos hace este maldito frío? “

ALESSANDRO BARICCO “Seda”

Meninas sin rostro contemplan el escenario colgadas sobre un fondo malva, sin mirada, incluso sin ojos; sin sonrisa, incluso sin labios; esperando que ocurra algo, que las aspas del ventilador colgado del techo comiencen a girar, que alguien entre por la puerta, que el volumen de la televisión suba de improviso, que la portezuela de la cocina comience a batir.

Juntas, como copas de vino dadas la vuelta, vestidas por el pincel egoísta de colores absurdos y bordados nacarados, las meninas no sujetan nada entre sus manos. Con los cabellos cardados por el óleo, diademas y flores, sin pies; permanecen colgadas cada una en su lienzo observando al tipo que esta sentado al fondo, junto a la mesa con los restos de lasaña de atún y albóndigas, que acaba de comer.

Mira los cuadros, esperando también él que algo ocurra, garabateando con los dedos las migas de la mesa, escuchando un saxo con sordina que bandea entre las paredes malvas.



Como en un viaje astral a través de un cielo azul-triste, sin ni siquiera nubes ni pájaros, en una urbanización de casa bajas con tejados puntiagudos de pizarra, las fachadas blancas y las calles de escuadra y cartabón; jardines de frío césped sin bicicletas abandonadas, ventanas blancas con visillos color pastel vigilando las entradas olvidadas, donde Romeo nunca escalará un hiedra ficticia y olvidada; una brisa sin aromas a basura abandonada y que decir ni siquiera a horno de leña, no es Sotosalbos.



Cuando se despertó
No recordaba nada
De la noche anterior,
Demasiadas cervezas
Dijo al ver mi cabeza
Al lado de la suya en la almohada
Y la bese otra vez
Pero ya no era ayer
Sino mañana

Y un insolente sol
Como un ladrón entró
Por la ventana (*)

Garrapateando un sin sentido sobre el vaso de whisky con hielo, una menina con sonrisa sale de la cocina, diferente, con una falda sin miriñaque y botas sin tacón, una blusa de caracolas marrones, regalándole seguridad con su sola presencia, rompiendo vínculos a cada paso, contoneando su cuerpo sin igual, en movimientos exclusivos y sin estridencias y a cada pisada, un avance en retroceso sin disimulo.



Un jolgorio de trinos entre las lapidas de un camposanto donde los pasos se pierden en la primavera recién germinada y en la lapida mas sombreada una necrológica aún caliente “Menos mal que fui algo mas que un par de polvos”.

Y esta racha de amor
Sin apetito
Los besos que perdí
Por no saber decir
Te necesito.

Y la vida siguió
Como siguen las cosas
Que no tienen sentido

Una vez me contó
Un amigo común
Que la vio
Donde habita el olvido. (*)


(*) Donde habita el olvido (Joaquín Sabina)

jueves, 25 de febrero de 2010

CONFESION

“GRACIAS A LA MANZANA DE EVA, HOY PODEMOS DISFRUTAR DE TODO LO QUE EL PARAISO OCULTABA: EL WHISKI, EL SEXO SIN FRENO, LAS FABES CON ALMEJAS, LA CERVEZA, EL DESAMOR, LA LASAGNA DE ATUN, EL LLANTO, LA POESIA, LAS CANCIONES DE SABINA, LA ENVIDIA SANA…; DE NO SER POR LA MANZANA AHORA ESTARIA DESNUDO, ABURRIDO”

Ernesto Durruti


Durante todos estos años no he querido contradecir lo que las versiones oficiales dicen de lo que ocurrió aquel día. Los profetas, los Mesías, después apóstoles y juglares, fueron relatando los hechos y poco a poco se fueron transformando, para terminar siendo algo que en absoluto fue lo sucedido.

Mi vanidad y el hecho de estar en los altares, siendo nombrado por millones de voces, vanagloriado, me ha impedido contar lo que quizás fue el mayor de mis errores; dejar que santones, reyes autocoronados en mi nombre, salvadores de patrias y de almas, humildes que esperan que aparezca para mitigar sus desdichas, necias plañideras entoquilladas que a golpe de pecho esperan ser salvadas de sus pecados ocultos; hayan manoseado la historia a su favor.

Pero hace algunos días, desde que leí a Durruti, siento la necesidad de que la verdad de lo acontecido aquellos días, salga a la luz.

Durante los primeros seis días apenas descanse, fueron momentos vertiginosos, modelando, engendrando, designando, legitimando y nombrando lo que iba apareciendo: El firmamento, los planetas, el mar, las sombras proyectadas por el Sol, las plantas; todo en un caos reglado y tranquilo; pudiendo contemplar al séptimo día un orden cuasiperfecto.

Y en un pequeño reducto de todo aquello, Ellos vivían tranquilos, rodeados de manantiales y faisanes, protegidos por altas cumbres de fieras y alimañas, provistos de todo lo necesario en un clima benigno vivían y yacían a diario.

Me sentía orgulloso de tanta armonía y durante mucho tiempo conversábamos acerca de casi todo y de nada. Al cabo del día Ellos estaban a solas y luego cuando nos encontrábamos me narraban sus descubrimientos, encontrando en cada uno de ellos algo nuevo incluso para mi.

Ella era hermosa, de piel suave y sin pliegues, de ojos verdes, deslumbrantes; de labios finos y rosados. Su pelo liso cayendo sobre su pecho que a menudo dejaba asomar unos pezones duros y de piel oscurecida. De caderas redondas y nalgas apretadas, el vientre liso sobre su pubis pelirrojo.

Su conversación era amena y su afán por comprender desmesurado; cuando la oía contarnos las cosas, descubría detalles ignorados y pasados por alto. Perspicaz e ingeniosa, incansable, adorable, cuando me encontraba con Eva esperaba ansioso sus relatos.

Adán, de cabellos azabaches y ensortijados, de piel oscura y ojos negros, labios carnosos, rojizos y dientes blancos; sonriente, apenas sin palabras en su mirada. De cuello fino y hombros estrechos, el pecho y el vientre abultados, su prepucio dejaba entrever un glande vigoroso.

Reservado, tímido, inseguro, de pocas palabras, con afán por comprender, permanecía atento a las descripciones de Eva.

Durante muchas tardes conversábamos y Eva relataba como una lagartija permaneció inmóvil durante horas sobre una roca bajo el Sol, o bien como había estado sentada en la arena de la playa contemplando la espuma de las olas, esperando que en algún momento se repitiera el sonido al romper sobre la arena.

Adán permanecía atento, callado y en su mirada se reflejaba su afán por imaginar aquellas cosas.

Me sentía a gusto a su lado y poco a poco fuimos madurando, los veía caminar juntos y me sentía orgulloso de aquella armonía.

Al pasar del tiempo cada día esperaba con ansiedad el encuentro, necesitaba del calor de su presencia, del timbre de su voz y el roce de su mirada.

Pero un día no aparecieron, a la mañana siguiente salí a su encuentro, recorrí las sombras y los pastos, las lomas, los senderos… los encontré bajo un manzano junto al riachuelo, estaban sentados, abrazados, uno frente al otro, Eva con la cabeza sobre el hombro de Adán, mordisqueándolo, sus piernas rodeaban las caderas de Adán y el gemía suavemente, mientras apretaba sus nalgas y la sostenía dentro de su cuerpo con su sexo.

La cólera, la furia; estaban haciendo el amor, la rabia, la saña y a la vez la impotencia, la decepción pues hubiera querido ser yo el que gozara haber estado rodeado por los brazos de Adán.

martes, 8 de diciembre de 2009

ESTADO IMPUNE

“En caso que un determinado servicio de la información atente o pueda atentar contra los principios que se expresan a continuación, los órganos competentes para su protección, en ejercicio de las funciones que tengan legalmente atribuidas, podrán adoptar las medidas necesarias para que se interrumpa su prestación o para retirar los datos que los vulneran.

Los principios a que alude este apartado son los siguientes:


e) La salvaguarda de los derechos de propiedad intelectual. “

Ley 34/2002, de 11 de julio, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico (Articulo 8)

Asomado a la ventana, regresan las sensaciones de cuando en los días de verano, sin tener que ir al colegio, le inundaban de tranquilidad al ver el patio a primera hora de la mañana.

El porche cubierto por la parra, las hojas ásperas de la vid y los racimos casi maduros colgando de los tallos, racimos picoteados por los gorriones y que empezaban a desgranarse dejando caer las primeras uvas sobre el suelo de cerámica roja, que luego su abuela maldeciría, pues no había quien quitara las manchas.

El columpio de hierro, que en invierno guardaba su padre en el chamizo para que no se oxidase, pintado de amarillo en el centro del patio.

Y en el rincón mas fresco las hortensias y azucenas al pie de la madreselva que por las noches embriagaban el ambiente, y que a última hora de la tarde regaba su madre con la manguera, para que no se quemasen.

Ahora, veinticinco años después emerge todo casi igual que entonces, se fija en el marco de la ventana, recordando que tiene que comprar lija para pintarlos.

Está cerca el día del santo y en la plaza ya deben estar montando la feria pues a lo lejos se escucha la música de paquito el chocolatero


Apenas lleva dos semanas en esta sección tras 5 años cansado de tanta aberración en “delitos sexuales”, hastiado de irrecuperables perfiles psicológicos, sin pies ni cabeza e imágenes vomitivas. Ahora en “cultura” se encontraba perdido, ayer estuvo hablando con el jefe de sección pues no entendía tanto informe sobre entradas que contenían Almodóvares, Bardenes, Bisbales y Chenoas, sinceramente no veía tanta “intelectualidad” en la mayoría de los filtros del programa.

Javier, el jefe de sección y un enamorado de la causa, le recomendó que si quería modificar los filtros prefijados en la trama del Spyweb de la “sociedad” redactase un escrito al jefe de área, pues de lo contrario le caería un expediente.

Cojió la coca-cola, miró de nuevo la pantalla y se fijó en las palabras resaltadas en rojo: “paquito el chocolatero”. Hoy sin falta redactaría el escrito después de terminar el informe del Durruti de los cojones.

sábado, 14 de noviembre de 2009

CON LAS PALABRAS Y EN EL MOMENTO JUSTO

Pero cuando ya no podia más era a las horas de las comidas, en aquel cuartito de la planta baja, con la puerta que chirriaba, la estufa humeando, los muros rezumantes, y aquella humedad en el suelo. Toda la amargura de la existencia le parecia que se la servia en el plato, y le subian del fondo del alma, con el humo de la sopa, otras tantas vaharadas de desaliento. Charles se eternizaba comiendo, Ella mordisqueaba unas avellanas o se entretenia, apoyada en un codo, haciendo rayas en el hule con la punta del cuchillo.”

Gustave Flaubert “MADAME BOVARY”

Abrió el portal sin ponerse al telefonillo y cuando subí, su puerta estaba abierta

- Hola

Nadie me contestó, dudé si quedarme en la entrada mirando un cuadro nuevo, pero oí ruido en la habitación y pasé.

La luz del pasillo estaba encendida, habían desaparecido algunas fotos y en su lugar colgaban cuadros de flores sobre fondos negros que resaltaban sobre la pared pintada de color pajizo. Cuadros alargados y estrechos con flores solitarias, alguna de ellas empezando a deshojarse.

Al fondo del pasillo, a través de la puerta, la ventana abierta de la habitación, la persiana subida y el estor a medio alzar algo caído sobre la parte de la pared.

Escuché ruidos como si estuviesen trajinando y de fondo, muy bajo, una canción:

Forgive me
Is all that you can´t say
Years gone by and still
Words don´t come easily
Like forgive me … forgive me

But you can say baby
Baby can I hold you tonight
Maybe if told you the right words
At the right time you´d be mine (*)

- Hola, ¿Lucia?

Nadie contestó, antes de entrar en la habitación

- Hola, ¿Estás?

Una pregunta imbecil pues evidentemente ella me abrió la puerta y alguien estaba en la habitación.

Estaba colocando perchas en el armario y por cuarta vez volví a repetir el saludo, de nuevo sin obtener contestación

- Hola

Descolgaba perchas, miraba algo en la prenda y volvía a colocarla sobre la barra del ropero. Se agachó y abrió un cajón

- ¿Cómo estás?

Levantó brevemente la mirada hacia donde me encontraba de pie y sonrió tenuemente para continuar buscando algo en el cajón de la ropa interior.

I love you
Is all that you can´t say
Years gone by and still
Words don´t come easily (*)

Aspiró fuerte y cerró pausadamente el cajón y las puertas del armario.

Estaba vestida como si acabara de llegar, o mas bien, como si fuese a salir a alguna parte, fue hacia la ventana, se asomó y miró a ningún sitio resoplando.

Al contraluz y de espaldas ví como permanecía junto a la ventana, irradiando un estado de inquietud, que no ansiedad, a la vez de tranquilidad y equilibrio. Cerró la ventana y bajó el estor colocando los cordones sobre la escarpia de la pared, como si el tiempo corriese a su favor.

Salió de la habitación, cerró la puerta del cuarto de baño y al llegar a la entrada, apagó las luces del pasillo saliendo al rellano de la escalera. No sé cuanto tiempo transcurrió, pero tampoco tuve sensación de celeridad en sus movimientos, incluso ahora cuando lo recuerdo creo que hubo una cándida quietud en aquellos instantes.

Salí a oscuras por el pasillo iluminado únicamente por la luz que traspasaba la ventana de la habitación, cerré la puerta de la casa y allí estaba, en el rellano, mirando detenidamente las paredes y las dos macetas que su vecina tiene en la puerta. Fue hacia las escaleras y comenzó a bajar.

- ¿Qué buscas, Lucia?
- No lo se

Tuve la sensación de seguir su rastro y que a Ella ni si quiera le importaba mi presencia, no pretendía que la acompañara ni que me fuese, le daba igual, Ella buscaba algo que ni siquiera podía intuir, pero que necesitaba para no tener sensación de asma.

Al salir a la calle ví como se alejaba por la acera, tranquila, estirando el cuello y levantando la cabeza para que el aire le refrescara, las manos metidas en los bolsillos traseros del vaquero, buscando con la mirada.

Estuve semanas sin saber de Ella, alguien me dijo que coincidió en el mismo restaurante y que estaba cenando con un amigo. Otra persona me comentó que en dos ocasiones la había visto en el aparcamiento del Carrefour cercano a su casa, fumando junto al coche, como si esperase a alguien.

Y allí fue donde la ví de nuevo una tarde a mediados de septiembre, sentada en el bordillo del aparcamiento, junto al coche, las piernas estiradas, las manos en el suelo, la cabeza hacia atrás, haciendo espirales de humo:

Un vaso de whisky
Un hotel diferente
Es más que suficiente para pensar en ti
Una noche de mayo
Con el mar a mi lado
Es ya tarde y tus ojos siguen allí (**)

Juntó sus manos estirando los brazos frente a su cara, me miró y sin decir palabra me hizo un gesto para que me sentara a su lado, repitiendo la sonrisa tenue de días atrás en su casa. Encogió las piernas, apoyó la barbilla sobre las rodillas y mirando fijamente a algún punto del suelo:

- ¿Sabes? Creo que encontré lo que buscaba, pero no se si lo he extraviado temporalmente

No consigo sacarte de mí
Ni olvidarme de ti.

Y es que no hay droga más dura
Que el amor sin medida

Y es que no hay droga más dura
Que el roce de tu piel (**)

La música seguía sonando mientras sonreía.


(*) Perdóname
Es todo lo que no puedes decir
Los años se han ido y todavía
Las palabras no vienen fácilmente
Como… perdóname… perdóname

Pero puedes decir: - Nena
¿Nena… puedo abrazarte esta noche?
Quizás si te digo las palabras correctas
En el momento justo, serás mía.

Te amo…
Es todo lo que no puedes decir
Los años se han ido y todavía
Las palabras no vienen fácilmente
(Baby can I hold you tonight Tracy Chapman)

(**) El roce de tu piel (Revolver)

domingo, 1 de noviembre de 2009

INDEFENSION

“TEMO EL CHOQUE DE LA SENSACION QUE SALTA SOBRE MI, DEBIDO A QUE NO PUEDO DARLE EL TRATAMIENTO QUE VOSOTROS LE DAIS, SOY INCAPAZ DE CONSEGUIR QUE UN MOMENTO SE FUNDA CON EL SIGUIENTE. PARA MI TODOS LOS MOMENTOS ESTAN SEPARADOS. Y CAIGO DERRIBADA POR EL CHOQUE DEL MOMENTO, EN UN SALTO, Y OS CEBAREIS EN MI. NO HAY UNA FINALIDAD PREVISTA. NO SE COMO PASAR DE UN MINUTO A OTRO, DE UNA HORA A OTRA, RESOLVIENDO MINUTOS Y HORAS, GRACIAS A CIERTA FUERZA NATURAL, HASTA QUE CONSTITUYAN ESA MASA INADMISIBLE Y UNIFORME A LA QUE VOSOTROS LLAMAIS VIDA”

Virginia Woolf “Las olas”


Mirar al infinito tranquiliza el alma, igual que Seth miraba al horizonte después de esparcir los pedazos de Osiris por todo Egipto, mientras Horus escrudiñaba los cortados del río en busca de algún alma sin memoria.

En el infinito se perdió el alma de Isis y Anubis tras reconstruir la esencia del Dios, padre y amante. Murió como hombre y una felación le dio la inmortalidad en la estación del akhet, cuando el río desenmascara la tierra, destapa las raíces y el chacal descubre a Bes enterrando los maduros fetos flatulentos.

Halcones surcando el cielo, vigilantes de la travesía del Babuino retirándose a ningún sitio, para permanecer unos instantes más en la inmortalidad futura.

Como los versos se aúnan, incorporándose y articulando un poema, adosando sentimientos y anexando imágenes, así se resuelve la historia. Pedacitos de leyendas que para todos se juntan en una meta en común acordada, para que después, pasados siglos o quizás años, jamás segundos, puedan ser veneradas por los espectadores ávidos de sentirse identificados entre ellos con una conciencia de algo mas grande que su vida, donde refugiarse todos juntos cuando vengan mal dadas, o donde agasajarse cuando la fortuna sople a favor.

Y mientras tanto en un valle alojado en la sima más profunda, rodeado por quebradas y barrancos ajados por el paso de las estaciones; y cuyas tierras bajas están cubiertas de baldías plantaciones donde crecen los escasos frutos de colores arenosos, mira al infinito una mujer sin sonrisa, con los labios formando un arco descendente, el pelo lacio y sin brillo, dejando demasiado despejada una abundante frente aun tersa. Vestida con ropas de colores rosas y amarillos, de tonos apagados y algunas varices en las piernas que colorean de tonos amarillos y violáceos una piel blanca. Durezas en los talones de unos pies anchos, en definitiva, una vida oteando en el infinito la llegada de tiempos mejores.

Y al mismo tiempo en la cumbre de una loma amanece el infinito futuro de otros seres, cuyos cabellos mecen las primeras brisas. Sin afeitar, pues lo primordial es vivir el instante único de las primeras luces del día, que dejarán rescoldos para el resto de la jornada solitaria. Desde lo alto se puede vislumbrar el campo en barbecho, moteado de encinas y zarzales que ahora tras la ligera neblina parecen los terrenos que rodean el monte Olimpo. Apoyados sobre el capó del coche, compartiendo un cigarro clandestino, mientras Sabina suena a través de las ventanas…

... Yo no quiero cargar con tus maletas
Yo no quiero que elijas mi champú
Yo no quiero mudarme de planeta
Cortarme la coleta brindando a tu salud
Yo no quiero domingos por la tarde
Yo no quiero columpio en el jardín
Lo que quiero amor cobarde
Es que mueras por mí (*)


…miran al infinito tranquilizando el amor compartiendo nicotina en el silencio.

Miran al infinito los generales y amantes, estos, a través de los ojos venerados y los primeros entre los destellos de la sangre en el campo de batalla, tras las dunas que separan la soledad y el mar, en ambos casos ocultando los muertos de su felicidad.

Son ya las doce y me despierta el preludio de una jaqueca o quizás el prefacio de una resaca de tequila y cervezas, intentando hilvanar los minutos, los instantes de mi existencia inconexa, fatigado de buscar esa pieza que conforme para todos vosotros mi vida, pues yo no necesito seguir encajando piececitas en ningún puzzle.

Enciendo el cigarro, abro el ordenador y entro en el blog de Teresa, para con su permiso robarla un titulo, escuchando a Sabina y mirando “INDEFENSION”, perderme en el infinito de la mirada del cuadro, para ver si al menos, se me tranquiliza el alma, pues al contrario que le ocurrió a Osiris hoy no aparecerá Thot para hacerme una mamada.


… Y morirme contigo si me matas
Y matarme contigo si te mueres
Porque el amor cuando no muere mata
Porque amores que matan nunca mueren (*)


(*) CONTIGO de Joaquin Sabina

viernes, 12 de junio de 2009

EUTANASIA LARVAR

“EN LA ESPUMA DE LAS OLAS, EN LAS MARISMAS, EN LAS MENBRANAS DONDE SE PONEN EN CONTACTO DOS MEDIOS DIFERENTES, BULLE LA VIDA Y NACE LO NUEVO. EN LAS FRONTERAS, LOS LIMITES, EN LAS BASURAS, EN LOS BORDES, EN LOS MARGENES, AHÍ ESTA EL FUTURO”

"El viejo topo nº 255" Javier Maqua



El quebrado acorde de un bordón acólito. El sonido metálico y grave del dedo deslizándose através de los trastes, sentado en el espigón de una playa anónima, descifrando el lenguaje de las olas, desentrañando las figuras que la espuma dibuja en la piedra cuando se retira la resaca.

“What´ll you do when you get lonelly
And nobody´s waiting by your side?
You´ve been running and hiding much to long
You know it´s just your foolish pride.
Layla, you´ve got me on your knees” *

Eric Clapton asoma en mi cerebro através de la luz, voltea la brisa, desenmascara el agua pulverizada de las olas al romper en el malecón desconocido; refugio de seres inéditos que acuden de vez en cuando a que la magia del mar les deleite con las cabriolas que las olas forman en el transito de una superficie ahora verde, otrora azul celeste.

En el límite de la fantasía, en la frontera de la tierra y el mar, en el borde del atardecer, finjo ser un tipo real; quiero mecerme con las algas que yacen en la superficie salada de un océano apaciguado.

Catatónico, me rindo por ahora en buscar dos olas iguales; con la vista cansada y dolores en la espalda, aturdido por el bramar del viento, emergen sin sentido los versos de Neruda y Benedetti, pues esta noche no podré escribir los versos más tristes y sin embargo podría construir el canal entre tu mirada atlántica y mi natural pacífico.

¿Cuántas islas desperdigadas, habitadas por náufragos anónimos? En la playa de tú refugio anónimo me resisto a conjugar el pretérito pluscuamperfecto de ningún termino por años deshonrado: reír, comer, follar, cantar, llover, llorar, besar, vivir, sufrir, plagiar, beber, correr, huir, aparecer, caminar, escribir, fingir, transgredir … ¡Cuidado!, ¿transgredir?, ¡si! ¡Transgredir si quiero!

Me reclino contra la piedra templada, con el paladar reseco y salado, apuro las últimas perlas de un tequila reposado y lanzo una botella con acuse de recibo contra la marea de un cómplice mar partido por la memoria; enciendo un cigarro, vibro con el recuerdo de un sudor compartido entre las sabanas de las noches mágicas; aspiro el humo y lo exhalo en un suspiro que el viento borra.

¡¡Que te jodan presente, mío es el pasado y nuestro el futuro!!




*”¿Qué harás cuando te encuentres sola
Y nadie esté esperando a tu lado?
Has estado corriendo y escondiéndote durante demasiado tiempo
Tú sabes que esto es solo tu estúpido orgullo
Layla, me tienes a tus pies”

sábado, 10 de enero de 2009

CONTIGO APRENDI

“Apenas despertó aquella mañana, la lengua seca y firme contra el paladar, se asustó del sabor nauseabundo de su propio aliento. Acercó lentamente a su cara la palma de la mano y abrió la boca para dejar escapar una bocanada de aire caliente. El olor a podrido reboto en su piel y ascendió obediente a través de su nariz, perfeccionando la calidad del asco repentino”

“Te llamare viernes” ALMUDENA GRANDES



En el alféizar, Homer, el gato de la vecina, se lame tranquilamente las patas, aseándose medio adormecido. Através de la ventana la luz del primer sábado del otoño recorre la cocina. En la cristalera de al lado, un gorrión seca su plumaje calado hasta los calamos tras la tormenta del mediodía, desconfiando de la presencia del mamífero, recostado apenas a un metro.

En la silla de la cocina, las espirales del humo del cigarro me acunan, en lo que parece que será una tarde calmada, tras una noche de desenfreno y una mañana yaciendo en la habitación, destilando el alcohol libado durante la pasada noche.

Agoto el cigarro y me asombro por la ausencia de síntomas de resaca, apenas recuerdo cuando me metí en la cama de madrugada y leves recuerdos del jolgorio pasado se posan en mi memoria como diapositivas de un fotomontaje surrealista.

Nítidas aparecen las croquetas, la cazuela de callos y las tapas de morcillo de buey estofado que cenamos en la taberna de Antonio Sánchez, las jarras de tinto y el Trina de Luisa, que destrozo el encanto del ágape castizo con el que comenzó la noche.

La primera cena sin lechuga desde que en mayo comenzara la operación “adiós lorza” para lucir palmito en verano.

Han desaparecido los tintes playeros de mi piel reseca, los sabores a sal y mojito, de nuevo las tardes soleadas se acortan, dando paso a las noches eternas de lunas entreveradas en nubes grises, como el mármol de la fría mesa de la taberna, que recoge el camarero, para servirnos los cuatro sorbetes de limón con vodka, pues dicen que el helado impide que la grasa metabolice en los músculos, haciendo una digestión más lenta. Nos deleitamos con el áspero sabor del coctel, entre fotografías y dibujos de personajes taurinos del siglo pasado.

El bullicio, el ambiente cargado por el humo del tabaco y las rígidas maderas de los asientos, me hacen claudicar en la decisión de ir a tomar una copa a un garito cubano que Sole descubrió un sábado de agosto.

Al salir, una ligera brisa hace que me frote los brazos, Carlos y yo somos los únicos que hemos venido sin más prendas de abrigo, en protesta porque el verano llega a su fin y se avecina un otoño indeciso.

El respaldo de la silla se me clava en la espalda y la pava del cigarro me quema los dedos. El recuerdo de la brisa me da escalofríos y me toco los brazos, mientras encuentro una nueva postura y estiro las piernas.

Al bajar del taxi, una casita con luces de colores, creo que en barrio de Hortaleza.

- ¿Pero Sole, donde nos vas a meter?
- Pasa y calla

Una pequeña barra con más de una docena de vasos rellenos de hierbabuena esperan la lima y el ron para ser gastados. Una diminuta pista y apenas dos o tres mesas con taburetes altos.

Apenas tres o cuatro personas y un trío que afina las guitarras y el bongó con un soniquete apelmazador y el primer mojito en absoluto me defrauda. Aplasto la hierbabuena con la pajita mientras el camarero, un cubano de piel tostada y entradas en su cabello negro, una blanca sonrisa de dentadura imperfecta, pero en armonía con su azucarado acento. Ligeramente sin mentón o más bien sin barbilla, con barba poco poblada o más bien con calvas, pero con ritmo en los pies que más tarde se le subirá hasta las caderas; me comenta que a partir de las doce el asunto mejora.

Salgo a la puerta a mirar la noche, “Habana Madrid” se llama el garito de timba cubana, que a santo de que habrá descubierto Sole.

Al entrar ya han comenzado a sonar los primeros ritmos de un bolero que en estos días no pueden más que hacer que sienta una enorme añoranza, Armando Manzanero retumba en el salón…

“Aprendí que puede un beso ser más dulce y más profundo
que puedo irme mañana mismo de este mundo.
Las cosas buenas yo contigo las viví
Y contigo aprendí
que yo nací el día que te conocí”


El segundo mojito no me dura ni una estrofa y mientras contoneo mi cuerpo entablamos de nuevo la conversación de la cena.

Tengo hambre pero no me apetece cocinar, en la nevera únicamente hay comida fresca y en el armario… ¡uf! Necesito con urgencia reabastecerme, al fin abro una lata de jamón cocido, un cuscurrito de pan y una cerveza, hay tardes en que la pereza es uno de los placeres más grandes que afloraron del paraíso corrompido.

Las sombras comienzan a regatear entre las baldosas, mientras enciendo un cigarro me asomo a la ventana añorando la cálida sensación al caminar sin zapatillas por la casa.

A poquitos se ha llenado el garito y sin saber como, parejas de baile se contonean en ritmos diabólicos y sensuales, levantándome la libido a niveles históricos. Samba, son cubano, el punteo del grupo es increíble y la voz algodonada del más bajito del trío hace ascender de los infiernos las más ricas sensaciones, que olvidadas se posan en cada uno de los poros sudorosos de mi cuerpo.

Sin saber muy bien como, comienza a surgir un juego de miradas, con un grupito vecino que ríen y bailan entre ellos. Obviando la hierbabuena, incluso el ron, recuerdo al bajito entonando a Benny Moré en un lascivo “parece que va a llover”.

Lo que pensaba que era un cuerpo decadente, parece interesar a otros y siento el tacto de la piel, la mano en la cintura, el calor del sexo contrario mientras bailo y junto al desconocido concluyo el último mojito de la noche cuando la camisa ya se pega a mi piel…


Cuando la luz de la farola rompe la penumbra del salón, suena el telefonillo y dudo si responder, pues los recuerdo de ayer han hecho que vuelva a humedecerme.

- ¿Sí?
- Lucia
- Dime Sole
- Vamos a tomarnos un vinito aquí enfrente, ¿Bajas?

No quiero romper el hechizo de lo que se avecina, ni tentar dos noches seguidas a la fortuna

- No hoy no puedo, gracias


Sin encender la luz me tumbo en la cama sudorosa. En la silla comenzaba a dolerme el culo.

jueves, 8 de enero de 2009